Miquel Barceló


Felanitx, 1957

Considerado actualmente como unos de los artistas españoles de mayor renombre internacional, Miguel Barceló es conocido por utilizar una técnica mixta con la que consigue efectos de bajo relieve, y por la expresividad de sus esculturas en bronce o cerámica.

De carácter nómada, su fascinación por la naturaleza le ha inspirado lienzos con mucha materia que evocan la materialidad terrenal del Informalismo, además de composiciones que estudian los efectos de luz y los colores siempre cambiantes del mar. Barceló ha experimentado siempre con materiales no tradicionales tales como ceniza volcánica, comida, algas de mar, o sedimentos y pigmentos hechos por él. Sus obras adquieren los rasgos de una feroz energía que anima su proceso creativo.

A mediados de los años 80, Barçeló empezó a eliminar los elementos narrativos de sus obras, creando un espacio cada vez más irreal, puntuado por agujeros, grietas y transparencias. Este proceso de simplificación culminó en 1988, año en el que viajó por el Sáhara y creó sus pinturas blancas. Buscando apoyo en la diversidad cultural y geográfica para su inspiración, su tiempo en Mali, donde montó su estudio, resultó ser una experiencia formativa. Para Barçeló, pintar es una forma visceral de relacionarse con el mundo y, como tal, su arte conecta con la belleza primitiva de las pinturas rupestres. Miquel expande las fronteras técnicas de representación, pero sigue arraigado en la gran tradición de la pintura, siguiendo los pasos de Picasso o Goya cuando representa escenas de corridas de toros, o los de los pintores barrocos cuando realiza el trabajo comisionado por la catedral de Palma de Mallorca.


Nacido en 1957 en Felanitx Mallorca, Barçeló vive y trabaja entre Paris y Mallorca. En 1974, le aceptaron en la Escuela de Bellas Artes de Palma de Mallorca, antes de entrar en la Real Academia de Bellas Artes de Barcelona. En 1976 participó en las protestas del Taller Llunatic – un grupo de avant- garde conceptual. A pesar de su profundo arraigo hacia España, se ha inspirado en distintos lugares donde ha vivido y trabajado como Barcelona, Portugal, Palermo, Paris, Ginebra, Nueva York, los Himalaya y África Occidental. Ha ganado reconocimiento internacional, después de su participación en la Bienal de Sao Paulo en 1981 y en Documenta 7 en Kassel (1982). En 2009 representó España en la Biennale de Venecia.


Sus obras han sido exhibidas en el Centro Pompidou, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia, el Museo del Louvre, el Museo Rufino Tamayo, el Museo de Arte della Svizzera Italiana, el Museo Irlandés de Arte Contemporáneo de Dublin, el CAC Málaga, el Bank Austria Kunstforum Wien, la Biblioteca nacional de Francia en Paris, y el Museo Picasso.

Obras Expuestas

  • “Seiche adulte” técnica mixta sobre lienzo, 2015.

Si hay algo que pueda definir a Barceló es su deseo de ser pintor, lo que deja al espectador de su obra la difícil tarea de buscar lo que esta afirmación significa.
¿Será su gusto por el color? ¿por los materiales? ¿el amor al trazo, al dibujo? Nos viene a la memoria aquel autorretrato de Miguel trazado con los dedos cubiertos de barro en el que se representa con una larga nariz de Pinocchio ( a ver en la exposición del segundo piso) ¿No será el oficio de pintor, e incluso el objeto mismo de la pintura, una larga serie de mentiras?
¿No será el artista un ardiente defensor del trampantojo? ¿Un hacedor de efectos visuales cuyo objetivo es engañar al espectador?
Este cuadro que contemplamos es la vida submarina traída a nosotros y plasmada en un lienzo que el arte del pintor ha transformado en muro rupestre, con craquelados propios de técnicas cerámicas bien conocidas por el artista. El resultado es una obra extremadamente moderna a la vez que antigua, un clásico profundamente coetáneo.
Es el mundo de Barceló, donde se refleja su pasión por lo marino, su amor por el arte rupestre de Altamira o Chauvet, incluso su afición por la cerámica en el tratamiento pictórico. Barceló recurre a todos sus trucos ilusionistas para plasmar una realidad vivida, la de su vida en el Mediterráneo, nuestro eterno Mediterráneo, inseparable de la identidad de nuestra isla.

  • “Feuille sur crâne” técnica mixta sobre papel, 2007.

“Siempre he percibido en Barceló el instinto del jugador y una sensibilidad para todo lo que bulle debajo de las apariencias. Hace una especie de apuesta pascaliana, no en cuanto a Dios, sino a la naturaleza. El cuadro más reciente que he podido ver muestra una representación extraordinariamente detallada de un cráneo humano, con las sombras de los volúmenes señaladas. Estoy segura de que este reciente punto de partida va a dar lugar a un nuevo camino y que va a suscitar un sinfín de comentarios sobre todas las implicaciones que genera una imagen así, tanto en el plano de la historia del arte como en el de la filosofía. Como él mismo ha señalado en sus cuadernos, le gusta “jugar con las metáforas”. Dore Ashton, “Miguel Barceló, en camino”, Actes Sud.

  • “Acróstico de Cabras I”, estampado a dos caras, litografía, grabado en madera a la fibra, serigrafía, lapicero, sobre papel Japón, 1991.
  • “Acróstico de Burro III” estampado a dos caras, litografía, grabado en madera a la fibra, serigrafía, lapicero, sobre papel Japón, 1991.
  • “Lanzarote 17” aguatinta, 1999.